domingo, 20 de septiembre de 2009

Lo siento...



Ayer hace 24 años se nos vino encima la ciudad, la tierra se movió y con ella tuvimos que aprender a movernos juntos; por un instante dejamos de ser sombies, por un instante tuvimos que mirarnos unos a otros, tomarnos de la mano y organizarnos para reconstruir lo que se nos había hecho trizas en un instante. Me duele el recuerdo por los que no sobrevivieron, por los que se quedaron sin techo, sin piso firme, sin sueños...y me conmueve por la capacidad que tuvimos de ser juntos, de hacer comunidad de la nada y con nada, por esa fuerza que nos impulso a mirar lo importante y dejar de lado nuestros pequeños y grandes narcisismos. Ayer fui incapaz de recordarlo, ayer me sentía tan triste, tan lastimada, tan metida en mi misma que ni siquiera me di cuenta de que hace 24 años se nos vino encima la ciudad y por unos días logramos ser un nosotros. Me avergüenza no haber pensando, no haber recordado, no haber sido capaz de escribir de lo importante por estar perdida en mi propio abatimiento; me avergüenza mi egoísmo, mi mirada tan pobre, tan nublada, tan vacía. Me avergüenza no poder hacer comunidad ni con mis amigos, ni con mi familia que se rompe en cachitos; me avergüenza ser parte de este mundo tan incapaz de mirarse, tomarse de la mano y echar a andar juntos. 

1 comentario:

Hummingbird dijo...

Tal vez yo también tenga que avergonzarme por no haber recordado...
Y más allá de eso, te leo y algo empieza a dolerme. Me duele tanto saberte lastimada, abatida. Me duele aún más no haberlo sabido antes para lanzarme a tu casa y abrazarte, y acompañarte. Me duele saber que mis asuntos me distraigan tanto que a ratos deje de estar pendiente de tí.
Te abrazo, te acompaño (así, como ahora estoy siendo capaz), te quiero.