sábado, 26 de septiembre de 2009

Lágrimas que limpian, razones que sanan, niños (y algunas no tan niñas) que transforman la herida en un abrazo...

Para ustedes:

Ximena, Ana Lilia, Nicolaj, Emile, Laura, Ander, Alessia, Lía, Sharon, Alejandro

...y en recuerdo de ti, Leonardo...


Para ustedes, por ustedes y con ustedes, porque con su existencia sanan mi herida, la más grande, la más honda.

4 comentarios:

Salamandra dijo...

Después de verte y estar.. después de la enseñanza recibida, después de oir dentro de tu música, a tu alma, me conmuevo, me admiro de quien eres y como eres... te extraño!!

un otro dijo...

Gracias por tu amor... Y a ver cuando la vas a ver!!!!

un otro dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hummingbird dijo...

Sí, he visto tus lágrimas por esa herida, se cuán honda es, me he conmovido contigo al mirarla, al casi tocarla. También he sido testigo de tu capacidad para abrirla, ponerla a la luz, y volver a llorarla.
Y he sido testigo también de la forma más hermosa que tienes de sanarla: cuidas, amas, te entregas, no esperas a cambio, reconoces, miras, te acercas, te alejas, guardas silencio, encuentras las palabras precisas. ¿No es esa una forma de sanar un poco?
Me halaga saber que en memoria de mi primer hijo y por la presencia del segundo, tu herida sana.
Siéntete libre de estar tan cerca de Alejandro como tu herida necesite bálsamos.
Mi querida Marciana, te quiero tanto.