jueves, 1 de enero de 2009

DEL AÑO VIEJO Y DEL QUE EMPIEZA A SER...


Se fue un año y de la manita, como siempre, llegó el nuevo, el que no sabemos, el que ya se escribe y aún no devela sus letras, el que se dibuja con formas de mañana. Llego y me tomo dos veces por sorpresa trepada en un avión, dos veces por eso del tiempo que es una cosa rara, un poco absurda pienso a ratos, un poco cierta. El año viejo (se acaba de ir y ya es viejo, por eso digo del tiempo que es extraño) me dejo de todo, pero al final resultó de los que nos marcan, de los que no se olvidan, de los que nos crecen, nos obligan a ser y a hacer, a plantarnos de cara a la vida y echar a andar, a dejar de lado las cobardías. Hubo miedo, dolor hondo, coraje, amor, crecimiento, abundancia, carencia, accidentes, sin sentidos, muerte, nacimientos, amigos, decisiones, pérdidas, fiestas, intimidad, re-encuentros y desencuentros, confusión y certezas...pero sobre todo, el año viejo me hizo grande, si, creo que a eso se resume este tiempo que se fue, y cuando digo grande no me refiero a los años (que al final no son tantos) ni a la estatura (definitivamente no crecí ni un centímetro y empiezo a perder la esperanza) sino a una sensación nueva, como de mayor certeza de ser quien soy, si, como si de pronto mi nombre tuviera forma, mi forma. Me hice grande porque me hice yo, con todo lo terrible y lo maravilloso que es ser quien soy. Me hice grande porque deje de pelear conmigo o contra mi y acepte ser la que soy. No hay entonces propósitos para el año que es nuevo porque dicen que empieza hoy. No comí uvas, no brinde, no cene con amigos ni familia... en cambio volé (como nunca había volado, sin duda fue un vuelo diferente) de un país a otro, de un mundo a otro, de un año a otro, volé al lado de ese con quien hago la vida,  y volando (extraviada en el tiempo) sentí por primera vez una confianza y una entrega absoluta a lo que sea que este año traiga para mi. Tomo entonces lo que con la vida venga... hoy no quiero pedir, no quiero planear, no quiero hacer propósitos, no quiero más que empezar a vivir intensamente lo que cada día toque vivir y acompañar en este andar a los que amo, a los que me dan sentido, a los que me han acompañado a re-encontrarme con mi nombre. 

sábado, 13 de diciembre de 2008

Adriana Varela - Con la frente marchita


¡Ya me voy!... y es que de vez en cuando toca irse, borrarse , andar otras calles, nuevas calles, dibujarse nueva en banquetas nuevas, en historias vivas que son historias viejas: historias oídas y dolidas, historias que se llenan de vida cuando uno las anda. Toca andar y sorprenderse con miradas hondas, con noches grandes, con caminos largos... toca andar lo nuevo y desconocido, lo contado. Toca vivir... vivir lejos. Desde allá (un allá desconocido) FELIZ AÑO a los amados.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

FUNCIÓN HOYO

Tan fácil y fascinante que es mirar al cielo y dejarse sorprender por la luna y su sonrisa clara; tan fácil y tan bello que es sentarse en una banqueta y mirar pasar al mundo, a la gente y a la vida; tan simple y tan lleno de magia que es echar a andar con un amigo por la calle y disfrutar de su amorosa compañía o estar en medio de un grupo de gente querida y explotar a carcajadas o hasta llorar juntos y en colectivo. Tan fácil y tan afortunado que resulta el poder sentarse en casa frente a la computadora y parar un momento para mirar ese hecho tan simple: que uno tiene una casa, un techo, una computadora y hasta un instante para detenerse. Tan fácil que es respirar profundo y dejar que el aire entre hasta la boca del estomago y luego salga pausadamente. Tan fácil y tan hermoso que es dejarse abrazar por aquel o aquella a quien se ama, tocar la vida toda en un beso o en la sonrisa de un hijo, de una media hija, de un sobrino o de un hermoso niño que simplemente andaba por ahí regalando sonrisas. Tan fácil que es compartir el pan, las penas, las noches largas o las mañanas suaves... entonces ¿porque si la vida puede resultar tan fácil y tan sorprendentemente bella en compañía (y cuando digo compañía hablo de los amados, los desconocidos, los otros que son también la luna y la noche oscura y la mañana que nos sorprende y el techo que nos cubre y la silla que nos sostiene y la mandarina que nos refresca o el café que nos calienta) insistimos en hacerla compleja, en encerrarnos dentro muy dentro diciéndonos una y otra vez lo solos que estamos, lo incomprendidos que somos, lo mal que la pasamos, lo duro que es todo? o quizá deba decir: ¿porque si la vida me ha dado tanta fortuna, porque si ha sido justa aún en las injusticias, porqué si hoy me regalo generosamente una luna sonriente y la magia de detenerme a mirarla, porqué me duele tanto, tanto y tan hondo el alma, porqué no puedo quedarme conforme, porqué no logro sentirme parte? ¿porqué a ratos quiero salir corriendo o quedarme muda? ¿porqué cuestiono todo o sospecho de todo? ¿porqué me siento tan cansada? ¿porqué soy tan injusta con esta mi vida justa?...

lunes, 17 de noviembre de 2008


Ojalá las palabras vuelvan,
ojalá  mi alma encuentre las letras pérdidas,
ojalá los nombres recuperen su voz
...su sentido.
Ojalá el ruido de dentro encuentre salida
o el silencio lo calme.
Ojalá regresé la paz y la noche se acabe,
ojalá...ojalá...
Mientras tanto está mi silencio,
mientras tanto está mi mirada,
mientras tanto intento, simplemente intento.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Hace un poco mas de dos semanas salió a la venta la nueva novela de Hortensia Moreno, "Vida en peligro", una novela que en palabras de esta hermosa mujer "comenzó como una novela histórica y se fue convirtiendo en la historia de dos amigas", "al principio me interesaba -dice Hortensia- reconstruir la gran aventura de las mujeres en la conquista de la libertad y la igualdad. Ahora pienso que, si no tenemos amigas, la libertad y la igualdad no son tan espectaculares". 

Hace poco más de dos semanas, en la cena de los jueves (esa que se repite cada jueves desde hace muchos, muchos años), tuve por primera vez el libro impreso en mis manos y sentí que el corazón me latía fuerte de emoción, como me late cada vez que tengo el privilegio de leer, escuchar, mirar, sentir, aprender, reír, llorar, beber y seguir admirando y aprendiendo con esta mujer. No hemos festejado, no se ha podido, porque hace dos semanas la vida nos dio un golpe, y con él un vuelco. Carlos, nuestro amigo, su amor, tuvo un accidente y hemos pasado semanas en el hospital clamando por su vida, tratando de entender la nuestra, abrazados como podemos y  sosteniéndonos con fuerza de la esperanza que surge del deseo. 

El deseo y la esperanza de todos, la fuerza de Carlos, el sostén de Hortensia, la medicina y quizá algo más que está más allá de lo que puedo explicar nos regaló hoy la noticia de que Carlos sale del hospital mañana. Vienen meses duros, pero nunca tan duros como las semanas pasadas. Carlos está con nosotros y es tiempo de dar gracias por ello. 

Aún no tengo palabras para entender y mucho menos decir lo que he vivido en estas dos semanas. No tengo palabras e incluso me siento como traicionada por ellas, porque me han dejado sola, porque se han vuelto palabras vacías o mudas, palabras que no dan para transmitir mi historia con Carlos, con Hortensia, con este grupo de locos que nos reunimos cada jueves. Tomo entonces las palabras de Hortensia porque creo que se merece ser nombrada y no posponerla más, y con ellas juego y construyo algo de lo vivido: si, la sustancia de la vida es el peligro, vivir es peligroso, amar es peligroso, dar por hecho es peligroso, no tener nombre para describir los lazos es peligroso, despertar y echar a andar es peligroso, el peligro es la sustancia. Cada día nos jugamos la vida porque eso es la vida.

Hace dos semanas estuve a punto de perder a mi amigo, a mi hermano, a mi padre, a este físico químico necio con el que peleo los jueves, a él que me ha acompañado en las buenas y en las malas año tras año, semana tras semana, al que he acompañado en las buenas y en las malas, año tras años, semana tras semana. Al que me ha enseñado, al que le he enseñado. 

Hace dos semanas mi grupo de los jueves: mi familia, mis amores, mis hermanos, mi gente pues, ha estado viviendo entre la chamba, el dolor, el hospital, la emergencia...el peligro. No sé cómo vamos a salir de todo esto. Se que nos ha tocado y nos ha cambiado. Sé que no soy ni puedo ser la misma que era hace dos semanas. Sé que no podemos ser los mismos y que, como Carlos, hemos perdido algunas palabras y con ellas otras tantas cosas. Sé que soy incapaz de escribir con el alma como lo hago en otros tiempos, supongo es que tengo el alma extraviada o confundida. Pero sé también, hoy lo sé de cierto, que como dice Hortensia la libertad y la igualdad, la vida toda no sería tan espectacular si no tuviéramos amigos. Así es que como Eli y Mónica en la novela, intentando develar los misterios de una casa abandonada se encontraron, yo acompañando a Carlos en terapia intensiva y tratando de entender porqué nos hacía esto la vida, descubrí con claridad la intensidad, la fuerza y el valor de la amistad incondicional, si es que la palabra amistad da para expresar su fondo.

Gracias a los que oraron conmigo y con su amor me acompañaron,
gracias a los que con música y  letras me sostuvieron, 
gracias a los que me hicieron reír con fuerza y con la risa respirar de nuevo,
gracias a mi testigo incondicional, al hombre de letras que espero  me ayude a recuperar las mías,
gracias a Carlos por su fuerza, por vivir,
gracias a Hortensia por la entereza de su amor, por la congruencia de su entrega,
gracias a Eli y Jero, a Gerardo y Made, a Pepe y Bárbara, a Mika y Noé, a David y a Karl, a Angeles y a la Güera, a Lacho, al Güero, a Clau Clau, a Ka, gracias a ti Barry...gracias....gracias a ustedes que son hermanos, familia, amigos...AMOR. 

GRACIAS porque si bien es cierto que me robaron las palabras y no sé cuando vuelvan, también lo es que los tengo a ustedes y que sólo así es posible vivir esta que es Vida en Peligro.