Termine de leer un libro hermoso, crudo y bello...uno de esos que se vuelven un cuadro, un sorbo de té caliente, un abrazo que ha ratos duele pero que no puede uno dejar de sentir, de probar. Llegó un martes por la noche y para el miércoles se me había acabado (si es que un libro puede acabar de leerse alguna vez)...tengo una y mil frases suyas en mi cabeza, una y mil imagenes, uno y mil sabores en mi paladar. "El opio es dulce y terrible a la vez...como el amor -dice Maxece Fermine ahí- una vez que se aficiona uno cuesta deshacerse de él...el opio es un amor que no se elige"...cómo si hubiera un amor que se elige, no, el amor no es así, el amor te llega, te toma, te colma, el amor te pasa encima y entonces no hay mucho más que hacer que amar...rendirse y amar...no importa si duele, si esta bien o está mal, no importa si es correcto...no, las reglas en él pierden sentido...y de él, es cierto, uno no se cansa nunca...del amor y la vida no puede uno cansarse nunca...esa es la bendición, esa es la maldición... Anda, reegálate un té caliente, un instante y deja que las palabras de Maxence Fermine en "Opio" te lleven de la mano a través de esos sueños locos que hacen la vida...
Gracias hermano...gracias por que tus ojos y tus letras siempre tocan mi alma.
Gracias hermano...gracias por que tus ojos y tus letras siempre tocan mi alma.



