Cada decisión que tomamos, por grande o pequeña que parezca, pensada o no tanto.... cada paso, cada momento en el que nos detenemos o no, cada palabra dicha o escondida, silenciada... cada mañana cuando salimos de la cama o incluso si no salimos de ella y nos quedamos ahí metidos por culpa del frío, del miedo, o de la tristeza que viene disfrazada de "no tengo ganas de nada"... cada vez que entramos a la cocina y pensamos ¿café? ¿un té caliente?¿ un jugo de naranja o un agua de limón con chía? ¿una copa de vino o una cerveza fría? ¿carne, pollo, pescado o de plano puras verduritas? ... cada libro que elegimos abrir o que regresamos al librero, al buró o a esa esquina junto al sillón en la que no parece caber uno más, cada disco que ponemos, cada canción en la que nos detenemos o a la que ni siquiera atendemos... cada compromiso que cumplimos o cada uno de esos de los que nos escapamos con cualquier pretexto barato y recién sacado directito de la manga... cada beso, cada encuentro, cada letra que dejamos escrita o cada una de las miles que borramos en un ataque de pudor o de autocrítica... cada decisión, cada momento, cada noche, cada lágrima y todas las carcajadas, cada pleito en el que nos montamos o esos que pasamos de largo con tal de no perder un buen rato. Todo y cada una de las cosas que hacemos o dejamos de hacer, todo nos va haciendo, nos define, nos marca, nos cambia la vida... cada paso nos cambia la vida, lo veamos o no, nos hace unos nuevos, nos convierte en eso que somos y nos arrebata eso que podríamos haber sido. Y así es como nos vamos haciendo y deshaciendo, así se teje el destino, el nuestro, el que conscientes o no nos dibujamos cada día, cada instante... viernes, 4 de enero de 2008
FUMAR O NO FUMAR...
Cada decisión que tomamos, por grande o pequeña que parezca, pensada o no tanto.... cada paso, cada momento en el que nos detenemos o no, cada palabra dicha o escondida, silenciada... cada mañana cuando salimos de la cama o incluso si no salimos de ella y nos quedamos ahí metidos por culpa del frío, del miedo, o de la tristeza que viene disfrazada de "no tengo ganas de nada"... cada vez que entramos a la cocina y pensamos ¿café? ¿un té caliente?¿ un jugo de naranja o un agua de limón con chía? ¿una copa de vino o una cerveza fría? ¿carne, pollo, pescado o de plano puras verduritas? ... cada libro que elegimos abrir o que regresamos al librero, al buró o a esa esquina junto al sillón en la que no parece caber uno más, cada disco que ponemos, cada canción en la que nos detenemos o a la que ni siquiera atendemos... cada compromiso que cumplimos o cada uno de esos de los que nos escapamos con cualquier pretexto barato y recién sacado directito de la manga... cada beso, cada encuentro, cada letra que dejamos escrita o cada una de las miles que borramos en un ataque de pudor o de autocrítica... cada decisión, cada momento, cada noche, cada lágrima y todas las carcajadas, cada pleito en el que nos montamos o esos que pasamos de largo con tal de no perder un buen rato. Todo y cada una de las cosas que hacemos o dejamos de hacer, todo nos va haciendo, nos define, nos marca, nos cambia la vida... cada paso nos cambia la vida, lo veamos o no, nos hace unos nuevos, nos convierte en eso que somos y nos arrebata eso que podríamos haber sido. Y así es como nos vamos haciendo y deshaciendo, así se teje el destino, el nuestro, el que conscientes o no nos dibujamos cada día, cada instante...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
5 comentarios:
Gracias por decidir llamarme hoy en la mañana, tus abrazos a través de las palabras escritas, y de las pronunciadas, siempre son bienvenidos como un bálsamo.
Pues sí, soy producto de lo que decido. Asi que hoy soy producto de lo que desayuné y de la ropa que elegí ponerme. Y también quiero ser producto de las palabras que elijo escribirte: te admiro profundamente, te quiero muchísimo, te estoy muy agradecida, y valoro enormemente todo lo que me has enseñado (directa e indirectamente). Me has enseñado otras formas de estar presente, otras formas de demostrar afecto, me has enseñado sobre la relatividad, sobre la profundidad, sobre la importancia de la transparencia y la honestidad (hacia afuera y hacia adentro). Me has enseñado sobre eso que me resulta tan familiar: la marcianidad.
Gracias por decidir estar presente, y por decidir permitirme mirarte y aprender de tí.
De decisiones está hecha la vida, aunque -a veces- ni se perciban y pasen como momentos de impulsividad. Así, decidiendo, terminamos la primaria, tenemos novio, elegimos mascota, lugar de residencia... así vivimos y -eso- es lo más importante.
Elegir. Y si, llega el tiempo de elegir también a nuestros compañeros de viaje, a nuestros maestros, a nuestros hermanos.
Leerte siempre ha estado lleno de grandes aprendizajes para mí. Me llevo muy grabadas tus reflexiones sobre la locura, tus poemas y esos momentos en los que duele ser, que puedo identificarlos perfectamente en mi experiencia. Gracias por lo que me has escrito.
En verdad que el día a día y lo que vamos decidiendo en este proceso nos va construyendo poco a poco, nos demos cuenta de ello o no. Yo lo veo claramente con mi Tyler, lo que come, lo que escucha, lo que ve, lo que toca, lo que dice, todo va conformando la personita que va siendo, y aún lo más intrascendente tiene su lugar y su importancia. Gracias por recordármelo.
¿y el voyeurista?
Publicar un comentario