
Hay días en los que me entra una profunda sensación de extrañeza, de ser ajena, de estar lejos, de no hallarme nunca en casa, de no lograr ser parte; a veces se me endurece la marcianitud y me invade el pudor. Nunca sé a ciencia cierta lo que lo provoca, lo que lo dispara: puede ser una mirada, un comentario rápido, un instante en el que el mundo se me viene encima y sólo deseo salir corriendo, meterme en una coladera y guardar mi rostro del mundo...a veces, como hoy, veo mi blog y entonces me dan ganas de borrarlo todo, de no dejar huella...
Pero soy necia, entonces insisto, no sólo no lo borro sino que me confieso: hay días como hoy en los que algo se detona en mi, días en los que una vieja herida se abre, días en los que un comentario rápido y aparentemente sin importancia, una mirada, un instante que se me viene encima como pesadilla, me endurecen la marcianitud. Si, hay días como hoy en los que simplemente me duele ser...



