jueves, 18 de octubre de 2007

DE LA LUZ Y LA SOMBRA


A veces ocurre que la luz quema, nubla la mirada, nos hace parpadear y en un parpadeo uno puede caer, atropellar, o perder un instante, EL instante. A veces ocurre que la sombra borra, debilita y marchita la piel. La luz es bella porque abraza y alimenta, la sombra protege y cobija... pero en ambas quedamos siempre expuestos al destierro. El arte está entonces en hallar el punto medio, encontrar el sitio justo o saber moverse a tiempo de uno a otro extremo.

viernes, 12 de octubre de 2007

SOBRE EL SILENCIO


Es paradójico pero mucho se dice del silencio, se dice por ejemplo que existe un silencio que es presignificativo: una palabra pronunciada es un edificio sonoro levantado sobre el suelo del silencio. El silencio aquí es como el humus en el que germinan y cobran sentido las palabras pronunciadas. Un silencio que es significativo: aquel con el que se quiere expresar algo. Un silencio transignificativo: sólo callando puede entenderse lo que se ha dicho o lo que se ha oído. Y quizá uniendo los tres hay uno más de comunión interpersonal...pero existe también el silencio del no saber decir, del no querer decir o el de no poder decir porque las palabras se han hecho chiquitas, cortas, pocas, y entonces sólo queda la mirada para decir y decirlo todo.

jueves, 4 de octubre de 2007

De Terapeutas...



Detrás de todo terapeuta que acompaña y mira, que pone su saber y su sentir al servicio de un otro que pide ayuda, hay también una persona herida, un resiliente. Y es quizá está cruda verdad la que le permite con tanta amorosidad y compromiso, dedicar su vida a abrazar el dolor de otros.
Pero no es sólo la herida lo que prepara al terapeuta, es también el hecho de que esa herida fue sanada, descubierta, limpiada, abrazada por otro, es este ciclo, herido/sanado, es este proceso continuo (como dice D. Guy) este proceso que nunca termina porque es la vida, el que lo hace terapeuta.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

MIRADAS...


Y fue tan sólo una mirada...


A veces ocurre que simplemente cambiando de lentes, mirando con los ojos del otro por un instante o tan sólo dejandose abrazar por alguien mas que mira, y mira diferente, el mundo cambia mágicamente y de pronto nos encontramos, sin pensarlo, pisando tierra nueva.

Marciana