También yo me extraño a ratos, también mi rostro parece ajeno frente al espejo, también mis letras se han perdido o al menos se mantienen escondidas en algún sitio que no encuentro, quizá reclamando que eché a su aliado, a su cómplice, a ese viejo amigo que las acompañaba en medio de tanta melancolía. Si Hum, también yo me hago falta a veces, y sin embargo no termino de encontrar el camino de vuelta, la puerta de entrada a esta maquina que recibió por algún tiempo el golpeteo de mis dedos tratando de traducir algo de lo que pienso, algo de lo que siento, algo de lo que miro. Extraño la noche cobijando mis letras, el ritmo suave de la música acariciando cada una de mis palabras, extraño las horas largas que me daban el tiempo o la paciencia para sentarme a buscar algo que decir. Me extraño escribiendo. Extraño la que hubiera podido ser o seguir siendo. Si, extraño eso de mi que el humo se llevó.
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2 comentarios:
Leo tu extrañamiento, tus pérdidas, valoro muchísimo que sigas a pesar de todo, en lo dicho, te percibo fuerte y reconociendo el gran esfuerzo que estás haciendo. El humo, sin embargo no te ha quitado tu profundidad, la canción me conmueve, me recuerda mucho a lo que traes adentro. Te admiro¡¡
Hermosa música!!
Creo entenderte, creo entender tus letras perdidas.
Es raro, yo te extraño y a la vez no te extraño. Extraño tu chispa, la naturalidad con la que hablas, te mueves, sonríes. Extraño a aquella Marciana que la pasaba bien rodeada de humo.
Pero a la vez no te extraño, porque en esta renuncia sigue siendo evidente aquéllo por lo que tanto te admiro: tu capacidad de sobreponerte, de sostener un no a pesar de todo y de todos, de fortalecerte gracias a las dificultades y al dolor. Esa Marcianaa sigue ahí, la veo cada vez que me encuentro con tus ojos, cada vez que me sonríes, y cada vez que sé que extrañas lo que el humo se llevó.
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