miércoles, 3 de diciembre de 2008

FUNCIÓN HOYO

Tan fácil y fascinante que es mirar al cielo y dejarse sorprender por la luna y su sonrisa clara; tan fácil y tan bello que es sentarse en una banqueta y mirar pasar al mundo, a la gente y a la vida; tan simple y tan lleno de magia que es echar a andar con un amigo por la calle y disfrutar de su amorosa compañía o estar en medio de un grupo de gente querida y explotar a carcajadas o hasta llorar juntos y en colectivo. Tan fácil y tan afortunado que resulta el poder sentarse en casa frente a la computadora y parar un momento para mirar ese hecho tan simple: que uno tiene una casa, un techo, una computadora y hasta un instante para detenerse. Tan fácil que es respirar profundo y dejar que el aire entre hasta la boca del estomago y luego salga pausadamente. Tan fácil y tan hermoso que es dejarse abrazar por aquel o aquella a quien se ama, tocar la vida toda en un beso o en la sonrisa de un hijo, de una media hija, de un sobrino o de un hermoso niño que simplemente andaba por ahí regalando sonrisas. Tan fácil que es compartir el pan, las penas, las noches largas o las mañanas suaves... entonces ¿porque si la vida puede resultar tan fácil y tan sorprendentemente bella en compañía (y cuando digo compañía hablo de los amados, los desconocidos, los otros que son también la luna y la noche oscura y la mañana que nos sorprende y el techo que nos cubre y la silla que nos sostiene y la mandarina que nos refresca o el café que nos calienta) insistimos en hacerla compleja, en encerrarnos dentro muy dentro diciéndonos una y otra vez lo solos que estamos, lo incomprendidos que somos, lo mal que la pasamos, lo duro que es todo? o quizá deba decir: ¿porque si la vida me ha dado tanta fortuna, porque si ha sido justa aún en las injusticias, porqué si hoy me regalo generosamente una luna sonriente y la magia de detenerme a mirarla, porqué me duele tanto, tanto y tan hondo el alma, porqué no puedo quedarme conforme, porqué no logro sentirme parte? ¿porqué a ratos quiero salir corriendo o quedarme muda? ¿porqué cuestiono todo o sospecho de todo? ¿porqué me siento tan cansada? ¿porqué soy tan injusta con esta mi vida justa?...

5 comentarios:

Hummingbird dijo...

No lo sé, no tengo idea de porqué si muchas cosas pueden ser fáciles o sencillas te gusta ver y hacer la parte difícil.

Pero sí sé que conmigo has hecho muchas veces esas cosas que te preguntas porqué no haces. Te has detenido a mirarme, sólo a mirarme, sin ninguna complicación ni pregunta ni cuestionamiento. Te has detenido a soñar conmigo, y hasta donde recuerdo no fue tan difícil (el fin del sueño sí lo fue, pero eso es otra historia). Te has detenido a reconocerme una maestra, cosa que agradezco desde el fondo de mi alma.
Te has detenido a encender tu coche y sólo seguir el mío, despacito, sin notarte, porque ese día traía un nuevo y extraño pasajero.
Te has detenido a quitarte los lentes y abandonarte en las manos de una desconocida que salpicó tu rostro de colores (unos afortunados y otros no tanto, jaja).
Te has detenido a acercarte, a tocarme, a acariciarme, y he sentido tu amor a través de tus manos.
No sé si todo eso esté empapado por tu función hoyo, honestamente no lo creo. Y no lo creo porque en esos momentos te he sentido tan viva, tan presente, tan aquí, tan conmigo, tan vibrante, que no tengo duda que lo que muchas veces ha sucedido entre nosotras no es producto de tu función hoyo, sino tu capacidad de detenerte, de mirar, de admirar, de estar.
Quizá en esos momentos, con una función hoyo medio dormida, eres menos Marciana que nunca, y más humana que siempre.
Te quiero... TANTO

Gracias, gracias de nuevo por tu mirada, por tu compañía, por hacerme saber tan acompañada por tí.

Cronopio dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Cronopio dijo...

No lo sé y veces, dentro de este ropero de donde escribo a veces me pasa lo mismo. Hoy el sol se empeña en entrar por la puerta. Que así sea...

Salamandra dijo...

Te leo y me identifico contigo, te doy las gracias porque a partir de tu función hoyo, me haces voltear a todas éstas cosas que nombras maravillosas que tiene la vida.

Claire dijo...

Tampoco lo sé, no sé porqué una y otra vez me complico la vida cuando puede ser fácil y hermosa muchas veces. Sólo sé que cuando me escribes diciéndome que soy "casa" se llena la cara con una sonrisa de satisfacción, no sé porqué, pero me sentí leída, valorad y querida por tí como tantas veces, pero ésta fué especial. No sé porqué.