lunes, 4 de agosto de 2008

En el mar entre amigas

Encontrar un espacio para mi no siempre es fácil, es como si tuviera que hacer permanentemente un esfuerzo extra para estar. La cosa entonces se vuelve cansada y duele este extra, duele porque implica romper una parte de mí para encajar, a veces es un brazo o una pierna, a veces son mis ojos que se nublan o deben cerrarse para no incomodar, a veces este silencio que es mío y otras, casi siempre: el corazón. El mar me regalo en cambio un espacio, un encuentro entre mujeres, si, uno de esos mágicos que solo las amigas pueden ofrecer; el mar me trajo palabras, secretos, silencios, miradas, risas; el mar me regalo confesiones, sentidos, razones, lágrimas y noches, complicidad, solidaridad. El mar acompaño un encuentro de corazones, de verdades, de mujeres: mujeres amigas.  Con ellas y el mar al fondo, la vida me regalo un instante, uno de días,  momento de pertenencia, uno en el que siendo quien soy: recibo siempre un abrazo. Gracias mujeres bellas, gracias por la similitud y la diferencia, gracias por el amor, gracias por las palabras y los silencios, por la mirada y los secretos, gracias por llenarme de vida y hacer de la noche un día, GRACIAS...

4 comentarios:

un otro dijo...

Hermoso.
Yo aquí las esperaba, también entre mujeres.

Anónimo dijo...
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Claire dijo...

Me viene una palabra a la mente: co-creación, ¿te hace sentido? Gracias mil, a tí por se quien eres, por abrirme tu corazón y tus secretos.
Y gracias por hacer la letra más grande.

Hummingbird dijo...

El mar fue, de nuevo, uno de tantos pretextos que encuentro para acercarme a tí, para agradecer a la vida saberte ahí, en silencio, mirando, aceptando.
Gracias a tí por tu corazón abierto, por tu paso lento que me anima a disminuir el mío, por compartir el sueño, por dejarme caminar a tu lado, por esa mirada mágica que calma mi alma y me invita a celebrar la vida.