
Encontrar un espacio para mi no siempre es fácil, es como si tuviera que hacer permanentemente un esfuerzo extra para estar. La cosa entonces se vuelve cansada y duele este extra, duele porque implica romper una parte de mí para encajar, a veces es un brazo o una pierna, a veces son mis ojos que se nublan o deben cerrarse para no incomodar, a veces este silencio que es mío y otras, casi siempre: el corazón. El mar me regalo en cambio un espacio, un encuentro entre mujeres, si, uno de esos mágicos que solo las amigas pueden ofrecer; el mar me trajo palabras, secretos, silencios, miradas, risas; el mar me regalo confesiones, sentidos, razones, lágrimas y noches, complicidad, solidaridad. El mar acompaño un encuentro de corazones, de verdades, de mujeres: mujeres amigas. Con ellas y el mar al fondo, la vida me regalo un instante, uno de días, momento de pertenencia, uno en el que siendo quien soy: recibo siempre un abrazo. Gracias mujeres bellas, gracias por la similitud y la diferencia, gracias por el amor, gracias por las palabras y los silencios, por la mirada y los secretos, gracias por llenarme de vida y hacer de la noche un día, GRACIAS...
4 comentarios:
Hermoso.
Yo aquí las esperaba, también entre mujeres.
Me viene una palabra a la mente: co-creación, ¿te hace sentido? Gracias mil, a tí por se quien eres, por abrirme tu corazón y tus secretos.
Y gracias por hacer la letra más grande.
El mar fue, de nuevo, uno de tantos pretextos que encuentro para acercarme a tí, para agradecer a la vida saberte ahí, en silencio, mirando, aceptando.
Gracias a tí por tu corazón abierto, por tu paso lento que me anima a disminuir el mío, por compartir el sueño, por dejarme caminar a tu lado, por esa mirada mágica que calma mi alma y me invita a celebrar la vida.
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