jueves, 15 de mayo de 2008

¡FELICIDADES!

A esos mis maestros que con sus ojos me enseñan, que con sus lágrimas me hacen fuerte, que con su sonrisa me sostienen, a esos mis maestros de los que mirando aprendo, a esos cuyas miradas me regalan tantos mundos, tantas formas, tantos colores y razones. A mis maestros marcianos que siendo de otro mundo me enseñan lo humano y también lo que no se puede tocar, eso en lo que sólo es posible creer, a esos mis maestros que vuelan y junto al viento me bañan de su saber. A mis maestros terrícolas, esos que están bien parados, arraigados, esos que saben lo que quieren porque miran las cosas simples que en realidad hacen el cada día. A mis maestros mosaico que con su mirada me regalan todos los mundos y ninguno, esos que dominan miles de idiomas y generan uno nuevo de la mezcla, uno que nos incluye a todos, que se atreven a moverse y adaptarse una y mil veces, que siendo ciudadanos del mundo me enseñan a sentirme parte. A mis maestros que vienen en camino y que con la sola promesa de su llegada, ya me enseñan del amor y la entrega, me enseñan la vida. A esos que apenas balbucean y me regalan lo importante, lo fundamental con su sola mirada. A los de las letras y los libros. A los del amor y el dolor. A los que son locos y que con su locura me enseñan a soñar. Y a ti... mi Maestro que eres todos, a ti en dónde mi herida encontró luz.
¡GRACIAS!

4 comentarios:

Hummingbird dijo...

Gracias a tí, Mi Maestra.
Sabes que eres mi maestra marciana, mi maestra mosaico. Sabes que siempre aprendo algo de tí, especialmente a sentirme más humana gracias a tu mirada.
¡Gracias!

Ingrid dijo...

Gracias a ti por ser mi maestra, por ser alumna y por ser amiga.
Porque sin ti, mi esencia de maestra no sería posible.
A ti, por tus miradas a través de tus letras, de tu sonrisa... a través de ti soy maestra.

un otro dijo...

"Después, el maestro Oscar me dijo:

-Nos sentimos tan unidos, que me dan ganas de dejarlos a todos repetidores.

Y una de las alumnas, que había venido a la capital desde un pueblo perdido en el campo, se quedó charlando conmigo. Me dijo que ella, antes, no hablaba ni una palabra, y riendo me explicó que el problema era que ahora no se podía callar. Y me dijo que quería al maestro, lo quería muuuucho, porque él le había enseñado a perder el miedo de equivocarse".
(Eduardo Galeano)

Galaxia dijo...

Mi Maestra en tantas cosas...GRACIAS por permitirme aprender de ti, de tu hermoso corazón, de tu profunda mirada, de tu compasión infinita,de tu amistad incondicional, de tu cuidado. GRACIAS por mirarme, por quererme incondicionalmente, por tu abrazo que toca mi alma, por ayudarme a no pelearme con mi ser diferente, por permitirme estar cerca y a veces lejos sin reproche. Te quiero muchisisisismo.