Pensé en dibujos, en imágenes,
pensé en instantes y formas,
pensé en juegos
pensé en blanco y en infinitos.
Pensé en la música
y en la noche.
Pensé en algo creado por estas mis manos que ya no son mías
porque llevan las huellas de miles de manos;
Pensé en mis lentes grabados de rostros, miradas, sentíres.
Pensé en estos que son sus ojos.
Lo pensé tanto
que termine con palabras mudas.
Palabras mudas que intentan nombrar ese espacio tiempo que no es ni tiempo ni espacio y a la par es ambos;
palabras mudas para decir de ese instante en donde las palabras dichas se acaban o re-nacen
porque son siempre palabras nuevas.
Palabras para decir lo que no se puede decir, porque al ser dicho ya ha dejado de ser
ha empezado a ser...palabras para lo que sin definición nos re-define a cada instante.
Cómo nombrar el espacio en el que se acaban todos los nombres, cómo fijar con letras un espacio tiempo de encuentro y desencuentro, de vida que se mueve. Cómo decir de lo que no tiene forma, de lo que se teje en medio de dos almas, de dos mundos que se completan y nunca más serán los de antes. Cómo decir en palabras del espacio tiempo que se mira y dice aún en el silencio. Cómo decir lo que es si "no es", apenas va siendo y ya se desvanece de nuevo. Cómo decir si me faltan ustedes, otros, a quienes digo o intento decir.
Puedo decir en cambio que ahí, cuando tengo el valor o la fortuna de ser consciente de mi estar "ahí", mi estomago se aprieta, mi corazón late rápido, mi cabeza queda en blanco, mi emoción se multiplica. Puedo decir que "ahí" cuando la miopía me regala la oportunidad de mirar y alcanzar a darme cuenta de mi estar "ahí", la vida toda parece nueva.
Puedo decir en cambio, que tiene sentido estar "ahí", abandonarse y dejarse abrazar por la incertidumbre toda y la confianza que toma forma de fe "ahí". Puedo decir que "ahí" la vida nace y crece, que es "ahí" en donde el movimiento se hace cierto, en donde las palabras toman vida, en donde el silencio hace ruido. Puedo decir que "ahí" y sólo "ahí" es que
empezamos a existir.
Y sin embargo tampoco basta porque faltan sus letras, su mirada, su silencio, su estar "ahí" aquí, conmigo. Los invito entonces a romper estás letras, este texto, para hacer de él uno y dos y miles de textos. Los invito a jugar con estas mis palabras mudas y a hacer de ellas palabras nuevas: las nuestras. Los invito a romperse conmigo y a volvernos a armar juntos, a ser texto juntos, uno que sin importar lo que diga o no diga, sea nuestro texto.
Y es que falta tanto hoy de eso, tantos textos que no sean míos o tuyos, que sean nuestros. Y es que falta tanto el juntos, el nuestro...es tan urgente ya el nosotros.