jueves, 15 de mayo de 2008

¡FELICIDADES!

A esos mis maestros que con sus ojos me enseñan, que con sus lágrimas me hacen fuerte, que con su sonrisa me sostienen, a esos mis maestros de los que mirando aprendo, a esos cuyas miradas me regalan tantos mundos, tantas formas, tantos colores y razones. A mis maestros marcianos que siendo de otro mundo me enseñan lo humano y también lo que no se puede tocar, eso en lo que sólo es posible creer, a esos mis maestros que vuelan y junto al viento me bañan de su saber. A mis maestros terrícolas, esos que están bien parados, arraigados, esos que saben lo que quieren porque miran las cosas simples que en realidad hacen el cada día. A mis maestros mosaico que con su mirada me regalan todos los mundos y ninguno, esos que dominan miles de idiomas y generan uno nuevo de la mezcla, uno que nos incluye a todos, que se atreven a moverse y adaptarse una y mil veces, que siendo ciudadanos del mundo me enseñan a sentirme parte. A mis maestros que vienen en camino y que con la sola promesa de su llegada, ya me enseñan del amor y la entrega, me enseñan la vida. A esos que apenas balbucean y me regalan lo importante, lo fundamental con su sola mirada. A los de las letras y los libros. A los del amor y el dolor. A los que son locos y que con su locura me enseñan a soñar. Y a ti... mi Maestro que eres todos, a ti en dónde mi herida encontró luz.
¡GRACIAS!

lunes, 28 de abril de 2008

Si las miradas matarán

Hay miradas que duelen, que marcan, que señalan, que hieren, miradas que sin que tenga uno mucho que decir o reclamar, entran hondo y cortan. Miradas que por duras se quedan selladas, tatuadas en el alma, miradas que nos atrapan y como fotografía aparecen una y otra vez, como queriendo que no se olviden...y lo logran, porque esas miradas duras no se olvidan, son miradas que matan como dicen por ahí, que matan de a poquito...como veneno suave que entra a la sangre y nos roba la vida despacito. Casi siempre son miradas amadas, miradas queridas: pero es que entre el amor y el odio, también dicen, solo hay un paso, un instante, un movimiento breve.

Ayer los ojos de alguien se me quedaron dentro, y hoy no dejan de doler...ayer una mirada fracturo mi alma, y hoy no deja de doler...ayer se me murió un poquito el corazón, y hoy no deja de doler...

miércoles, 16 de abril de 2008

Por momentos uno sospecha que la paz ha llegado, que la guerra termino, que el camino andado y peleado ha encontrado finalmente sombra debajo de un árbol...pero no siempre es así, la vida no es así, cuando algo termina ya empieza un algo más; cuando algo se alcanza hay que volver a empezar, es la única forma de mantenerse con vida, de mantenerse en la vida.

viernes, 14 de marzo de 2008

El encuentro

Encontrarse es ser sorprendido, atrapado por una mirada; es quedarse desnudo con las carnes expuestas, con el alma de fuera....es ponernos a la luz tal como somos, como vamos siendo con todas nuestras imperfecciones, y a pesar de ello ser abrazados, y a pesar de ello no sentirnos solos. Encontrarse es sabernos nuevos con el otro, es permitirnos estar perdidos en un instante, ser tragados por un momento y al mismo tiempo reconocernos otros con el otro. Encontrarse es llorar lágrimas prestadas, reírnos a carcajadas o gritarnos porque andamos heridos o de malas, recibir una caricia e inventar juntos un lenguaje, una palabra nueva, una que nace e inmediatamente se borra, porque encontrarse es no repetir nunca el mismo momento, encontrarse es siempre la primera y la ultima vez, es dejar que la torpeza nos invada (porque uno es torpe siempre que lo hace por primera vez) y de ella sacar fuerza, energía, excitación suficiente para seguir ahí y crear de ahí mismo una forma bella, y es que poco hay más hermoso que la torpeza de lo nuevo, de lo no sabido. Encontrarse es no salir corriendo, es atreverse a quedarnos, a ser descubiertos, es mirar más allá de la sombra, de la niebla, de la forma; es ser famosos e importantes, reyes por un instante; es robarle un sorbo a la vida. Pero encontrarse es también desencontrarse, porque en el desencuentro la sangre corre y herve, la noche es honda y el vacío presencia, porque en el desencuentro hay tanta muerte que nos llenamos de vida. Desencontrarse es decir la verdad que incomoda, pero que por dicha nos deja juntos. No hay forma de escapar al encuentro entonces, no hay forma de esconderse ni siquiera inyectándole anestesia a la vida...no hay forma de escapar del encuentro entonces, no al menos mientras haya vida.

martes, 26 de febrero de 2008

El camino al revés

Abro la puerta, te invito a pasar y sentarte...entonces estás ahí. Abro los ojos como si siempre fuera la primera vez y estás ahí. Primero no importa cómo vengas vestido, pasa al fondo; no importa de qué hables, pasa al fondo, no importa tu forma: la de encimita, no importa la imagen, primero importa eso que guardas dentro de tus ojos. No importa qué es lo que dificulta nuestro encuentro o eso que lo facilita, qué lo hace instantáneo o casi mágico. Al principio me importa mirar al fondo de tus ojos, encontrar en ellos eso que guardas con miedo, con reserva, eso que como un tesoro, como la más callada de las vergüenzas o como el más grande y peligroso de los secretos guardas al fondo de tus ojos... importa por que es ahí en dónde puedo empezar a mirarte, importa porque ahí encuentro algo que siempre me permite estar, volver y entonces empezar a sentir.
Después es que importa tu forma, tu imagen, tus contenidos y tus tonos, la forma en la que enuncias tu discurso y se ordenan o desordenan tus palabras, el ritmo en que respiras, la manera en la que te sientas, la forma en que me miras o no me miras mientras hablas
y lo que todo eso despierta en mi. Después, y sólo después de mirar al fondo de tus ojos, es que puedo poner lo que veo y lo que pasa al servicio de este encuentro, de ti.
El camino es en sentido contrario, creo que siempre he caminado así: en sentido opuesto y es que es ahí en dónde logro sorprenderme, es ahí en dónde encuentro lo nuevo, es ahí en dónde necesito pararme para conseguir estar, con todo lo que me ocurre en ese estar, no importa si es agradable o desagradable, no importa porque ya pase por el fondo de tus ojos.
¿Cómo lo haces? me preguntan a veces...y yo pienso: es que camino en sentido contrario, primero entro al fondo de tus ojos y entonces el resto no es peligroso para ninguno de los dos, no puede serlo... porque ahí, en el fondo de los ojos, todo es tan familiar, tan simple, tan humano. Porque ahí, en el fondo de los ojos, todo es verdad.