Hay miradas que duelen, que marcan, que señalan, que hieren, miradas que sin que tenga uno mucho que decir o reclamar, entran hondo y cortan. Miradas que por duras se quedan selladas, tatuadas en el alma, miradas que nos atrapan y como fotografía aparecen una y otra vez, como queriendo que no se olviden...y lo logran, porque esas miradas duras no se olvidan, son miradas que matan como dicen por ahí, que matan de a poquito...como veneno suave que entra a la sangre y nos roba la vida despacito. Casi siempre son miradas amadas, miradas queridas: pero es que entre el amor y el odio, también dicen, solo hay un paso, un instante, un movimiento breve.Ayer los ojos de alguien se me quedaron dentro, y hoy no dejan de doler...ayer una mirada fracturo mi alma, y hoy no deja de doler...ayer se me murió un poquito el corazón, y hoy no deja de doler...